jueves, septiembre 14, 2006

LA EDUCACIÓN COMO HERRAMIENTA DE CONSTRUCCIÓN POLÍTICA

Hoy nos encontramos en tiempos donde la dispersión social ha inundado al conjunto del pueblo, hecho que principalmente desde comienzos de los años noventa, ha avanzado en la desarticulación de las organizaciones sociales y su cooptación por parte del Estado. Este hecho se ha visto claramente potenciado en el contexto de la llamada globalización de la economía mundial, que ha transformado no sólo a Chile si no que a al planeta en su conjunto, en un gran supermercado donde todo -incluida la educación- se compra o se vende.

El Estado chileno hasta los años setentas operó bajo una lógica subsidiaria, es decir más mal que bien, tenía dentro de sus preocupaciones, la salud, la vivienda, la educación y el trabajo de los más pobres. Y en caso de no resolver los problemas más urgentes de los marginados, existían múltiples organizaciones, representativas, masivas y populares algunas de ellas como la CUT (hasta 1973), que se encargaban rápidamente de plantear las diversas demandas del campo popular. Sin embargo, esta lógica de “estado de bienestar” desapareció rápidamente con el influjo neoliberal de fines de los setentas. Los “Chicago Boys” impusieron, junto a sus gorilas asesinos, la lógica de la oferta y demanda como la ley sagrada de nuestra economía, y hoy el Estado no se ocupa de nuestros derechos fundamentales, dejando en manos del mercado las decisiones esenciales para la vida en sociedad. Como consecuencia de estas transformaciones hoy los pobres somos más pobres que antes y los ricos más ricos que nunca.

Esta lógica utilizó nuestro país como laboratorio y ante tan “buenos” resultados para los poderosos, rápidamente se extendió como un reguero por todo el mundo. Y la “liberalización” de los mercados a “lo chileno” se transformó en la panacea para la alicaída economía mundial a partir de fines de los años ochenta.

Desde el supuesto retorno a la “democracia” que vivió nuestro país en el año noventa, esta lógica de articular el desarrollo económico social se fue perfeccionando tocando especialmente aquellos puntos que no habían sido explotados por la dictadura y sus cerebros económicos. Todo esto, en el contexto de un movimiento popular casi extinto y con un diseño coyuntural, y evidentemente estratégico, muy elemental y muy vinculado al pasado reciente de la lucha antidictatorial.

Aquí es donde nace el Cordón Popular de Educación, en plena derrota, pero con los ojos puestos en la lógica de la articulación y la construcción del movimiento popular en torno a una demanda concreta, ejercer el derecho a la educación. Nacimos en las poblaciones de Chile, el espacio natural donde se ven todas las asimetrías del sistema. Nacimos en los liceos y Universidades donde se reproducían los mecanismos de dominación y sometimiento del capitalismo. Y es en estos espacios donde nuestra organización va adquiriendo validez, en torno al tema ideológico como sostén de todas las otras luchas sociales.

El papel de la educación como una demanda popular.

Si bien el Cordón nace en la lógica de articular los intentos por construir desde los preuniversitarios populares, los grupos de apoyo escolar, los exámenes libres, las colonias urbanas y las bibliotecas populares, rápidamente vamos adquiriendo una dinámica propia, que incluso se llega a transformar en algo más que una simple coordinación de estos espacios, sino que nos materializamos como una organización en sí misma.

Las transformaciones sufridas en la concepción del papel del Estado en torno a los temas sociales, van a ser las causantes principales de la negación de aquellos derechos que antaño concebíamos, y que seguimos viendo, como fundamentales. Reconociendo que la educación es una demanda que como pueblo debemos exigir, insistimos en la necesidad de encontrarnos y articularnos entre las distintas organizaciones populares, que creemos que desde la educación podemos hacer frente al sistema que hoy adquiere el nombre de globalización capitalista, pero que independientemente de la nomenclatura que se emplee, sigue fundamentado en una lógica elemental que no ha cambiado desde sus orígenes: la explotación del hombre por el hombre..

Desde el Cordón construimos organizaciones capaces de ejercer nuestro derecho a la educación. Por lo mismo, creemos que es urgente retomar la organización popular como vehículo para resolver nuestras necesidades que devienen de los derechos negados. Rescatamos la riqueza popular de la experiencia de organizaciones históricas como los comprando juntos, los talleres productivos, las ollas comunes o las tomas de terreno. En síntesis, distintas y variadas formas de construcción colectiva, que apuntaron directamente a la creación del poder del pueblo y que hoy, ante la marginación económica y la porfiada realidad vuelven a tener sentido. Apostamos a la organización popular con capacidad de unir y multiplicar nuestras sabidurías, en pos de ejercer nuestros derechos, en la construcción primaria de micro espacios de poder, con la capacidad de hacer y decidir.

Nuestra apuesta no se limita a denunciar, reclamar y exigir al Estado el derecho a la educación, sino que por sobre todo creemos que es necesario avanzar desde cada organización popular educativa en el ejercicio directo de nuestros derechos, esto es, volver a creer en nuestras propias capacidades como pueblo para resolver nuestros problemas: nos organizamos para educarnos, porque colectivamente somos capaces de ejercer aquello que los ricos nos niegan.

En la construcción cotidiana y la lucha por esta demanda es que generamos espacios concretos de vinculación, reconocimiento de distintos actores que intervienen en la educación: jóvenes, pobladores, estudiantes universitarios y secundarios, cesantes, madres, padres y niños, nos hacemos parte del mismo proceso organizativo. Rompemos en conjunto la dispersión impuesta por los poderosos, generamos identidad, nuestra identidad, de explotados y excluidos.

Al caminar fuimos viendo la necesidad de la gestación de espacios de encuentro entre las distintas organizaciones populares educativas. El salir de nuestra particularidad, de nuestra población, liceo o universidad se transformaba en un desafío. El encontrarnos con otras organizaciones a discutir, intercambiar visiones, apoyarnos, establecer lazos efectivos de solidaridad de clase, hacia que comenzáramos a plantearnos un escenario donde, en conjunto, podíamos golpear con más fuerza e incrementar exponencialmente nuestras aptitudes.

Creemos que estamos lejos del triunfo, pero hemos demostrado, en nuestros cinco años de existencia, que hemos sido capaces de generar espacios concretos que logran organizarse y movilizarse con fuerza en torno a la demanda educacional. Hemos sido un aporte concreto a los pequeños sectores organizados donde participamos, donde nos encontramos, reflexionamos en conjunto y nos empezamos a identificar como hermanos de lucha.

Esta es hoy nuestra apuesta, que a partir de la educación, planteada en cuanto demanda popular -como la vivienda, el trabajo y la salud- lograremos encontrarnos y complementarnos junto a otros sectores que creen que el capitalismo no puede ser lo mejor que construyamos como seres humanos. Que este sistema y su actual panacea globalizadora no solucionaran ni nuestros problemas actuales, ni futuros. Y que si el tema le preocupa a los a los “líderes” del Asia Pacífico, a los organismos internacionales como el G8 , el FMI, el Banco Mundial o a nuestro miserable gobierno, lo es solamente en función de la eficiencia y el mercado, el lucro y el McMundo, jamás -sin duda- en nuestra perspectiva de la educación crítica y liberadora.

La educación que queremos.

"...La neutralidad frente al mundo, frente a lo histórico, frente a los valores, refleja simplemente el miedo que tiene uno de revelar su compromiso. Este miedo, casi siempre, resulta del hecho de que se dicen neutros pero en realidad, están "comprometidos" contra los hombres, contra su humanización". Nuestro compromiso, nuestra práctica tiene eminentemente un carácter político cuyo objetivo es la transformación revolucionaria de este sistema. La dicotomía entre Cordón Popular de Educación, y no Cordón de Educación Popular parte al rescatar la intencionalidad de recalcar el carácter popular de las organizaciones, más que lo educacional. Pero lógicamente es la experiencia educativa la que sustenta la existencia de esta organización, por lo cual también ha sido un aporte dentro del desarrollo de la Educación Popular en nuestra Historia

¿Cómo lo hacemos?

En definitiva, podemos decir que si bien el Cordón Popular de Educación no se plantea en sus objetivos el reemplazar la educación formal impartida por el Estado, en la práctica misma se va desarrollando una Educación que tiene un carácter popular, tanto por su intencionalidad, por su metodología, como por los valores que traspasa, lo que finalmente va constituyendo una experiencia educacional alternativa y antagónica a la oficial. La capacidad de los sujetos de auto-educarse y constituirse paulatinamente en sujeto histórico es clave: desde las organizaciones populares generamos las condiciones necesarias para potenciar lo mejor de cada uno de nosotros, decidiendo y construyendo desde abajo, en una lógica que apunta a fomentar la participación de sectores más amplios de hombres y mujeres dispuestos a forjar sus destinos”. Así, esta experiencia va dotando de sentido el actuar de cada uno, principalmente:

a) generando prácticas donde se rompen las relaciones de poder establecido (relación estudiante-profe-organización), practicar la solidaridad de clase
Nuestro énfasis está en la lucha ideológica que damos con el sistema, a través de la generación de una conciencia de pobres, de excluidos de este sistema, una conciencia de clase. Este proceso lo vamos a través de prácticas concretas en las que hacemos realidad lo que pensamos, donde se rompen las relaciones de poder Las dinámicas organizativas que fomentamos tienen que ver con la oposición expresa del cómo nos han tratado de hacer ver el tema del poder a lo largo de nuestras vidas; no son unos pocos los que hacen y deciden por nosotros, sino que somos nosotros, los más, los que ejercemos nuestros derechos y demandamos lo que nos han arrebatado por años; en las clases todos aprendemos, rompemos la barrera y la jerarquía establecido alumno-profesor.

b)a través de contenidos (formales de educación v/s los contenidos propios)

Si bien el Cordón Popular de Educación no se plantea en sus objetivos el reemplazar la educación formal impartida por el Estado, en la práctica intenta una construcción de carácter popular (aunando intencionalidad, metodología, traspaso de valores). Así se constituye de hecho una experiencia educativa antagónica a la oficial. Se busca hacer una educación diferente a la que imparte el orden neoliberal, diferente a lo que se entiende por ella, como derecho, y no como mercancía, diferente en su forma de construcción como una elaboración grupal, y no como algo impuesto verticalmente, y ojalá, diferente en cuanto contenido, que busca apartarse de la malla curricular oficial. En síntesis, estamos por la auto-educación para generar paulatinamente sujetos históricos para el cambio social.

En esta concepción, el aprendizaje está en el quehacer, pues enseñar no es la pura transferencia mecánica del perfil del contenido que el profesor hace al alumno, pasivo, dócil. La educación liberadora problematiza y desmitifica la realidad.

c)a través de la lucha reivindicativa. Si bien ejercemos nuestros derechos, también consideramos fundamental el exigir y movilizarnos por ellos.

En nuestras organizaciones aprendemos haciendo, sacando lecciones de nuestra propia vida. El aprendizaje no pasa solamente por las clases o los libros, sino por la realidad vivida. No basta con los discursos ni con lindas arengas que apelen a la fuerza del pueblo para liberarse, sino más bien por el accionar efectivo ( una huelga, una manifestación callejera, etc.). "En la práctica es donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad, el poder, la concretes de su pensamiento.

Educar no es convencer. Es pensar la propia praxis. No es con razones como se podrá probar al pueblo quiénes son los opresores, sino con acciones concretas y con reflexiones sobre ellas. Creemos que “la clase se constituye en la pelea”, al calor de la lucha. Es por eso que también nos movilizamos y encaramos a las autoridades manifestando nuestro pensamiento, y planteando nuestras reivindicaciones. La lucha popular parte de la reivindicativa y la proyecta; la lucha política, a su vez, parte de la popular y la proyecta también.


Reinventando el poder


La tarea de la teoría crítica hoy es más radical que antes en virtud que el neoliberalismo se impone como pensamiento único con fuerza dogmática, sosteniendo que fuera del mercado no hay salvación. Esta tarea teórico-práctica debe ser hoy, profundamente innovadora; requiere elaborar nuevos temas para nuevas formas de poder. Desarrollar una propuesta política liberadora que parte de una lectura crítica del orden social, de las condiciones de vida, de las prácticas sociales y políticas de los sujetos, promoviendo la adquisición y recreación de conocimientos de mujeres y hombres para la transformación social. Nos encontramos con otros que tienen nuestras mismas necesidades, rompiendo con la fragmentación y la dispersión a la que nos empuja este sistema.
La organización es un espacio mismo de aprendizaje, donde nos desarrollamos como sujetos activos y protagonistas. También construimos colectivamente el conocimiento. La organización nos permite lograr pequeñas pero significativas victorias, por un lado entramos a la organización educativa, aprendemos a leer, sacamos el cuarto medio, o entramos a la U, pero además logramos victorias en un plano subjetivo, logramos triunfos ideológicos para la organización popular en su conjunto y en cada una de las personas, que a través de la experiencia organizativa, asumen un rol distinto en su vida.
Hablar hoy de perspectiva liberadora, intencionalidad política y prácticas transformadoras en la educación, tal como la hemos planteado aquí, recobra absoluta vigencia, al momento de diferenciarse como apuesta de construcción de un proyecto político que se desmarque de las iniciativas supuestamente progresistas, que solo buscan maquillar las contradicciones del sistema o en el más radical de los casos aplicar cirugía que lo haga más digerible, pero en ningún caso cuestiona su esencia fundamental: la explotación y la miseria de los más, en contra del lujo y la opulencia de los menos.


¡ A organizar, multiplicar y fortalecer las experiencias educativas del pueblo !

¡ A Ejercer nuestro derecho a la educación !

viernes, septiembre 08, 2006

jueves, septiembre 07, 2006

Hoy recordamos 33 años desde que los patrones, a través de sus títeres truncaron las esperanzas populares de una vida mejor.

La memoria debe necesariamente ser desde donde arranquemos, sin embargo nuestra mirada apunta al presente y al futuro. Hoy, desde el Cordón Popular, construimos espacios de articulación y lucha por las demanda de la Educación. Nucleamos Preuniversitarios, Bibliotecas, Videotecas y colectivos que desde los distintos rincones de nuestro país, hemos decidido organizarnos y solucionar las necesidades que los gobiernos patronales de la concertación no son capaces de resolver.

Nuestra lucha no se limita a la mera reivindicación, sino que apunta a la construcción y fortalecimiento de los instrumentos y los proyectos políticos que como pueblo seamos capaces de articular.

Hemos elegido la educación popular como estrategia de lucha, en la medida que a través de ella, los pobladores, los trabajadores y los estudiantes somos capaces de dialogar respecto del proyecto de sociedad que queremos construir.

Llamamos a partir desde nuestra historia, nuestros héroes y nuestro pasado, pero con los ojos puestos en las luchas de hoy y las que vendrán. Sabemos perfectamente que sólo la lucha da lo que los ricos niegan, y sólo la construcción del verdadero poder popular será el camino de la liberación de nuestro pueblo.

¡¡ Aquí nadie muere compañer@, aquí cada día es continuar…
Luchar, Crear Poder Popular!!

Cordón Popular de Educación.
Santiago, 11 de Septiembre de 2006.
¿Qué es el Cordón Popular de Educación?
El Cordón es un espacio de articulación de organizaciones de base al interior de los sectores populares. Entendiendo la crisis por la cual atraviesa hoy el Movimiento Popular, planteamos que la educación es un eje transversal de la construcción política-social-ideológica, y por lo tanto nos manifestamos por la necesidad de espacios de convergencia que desarrollen el ámbito metodológico de la formación, la reproducción de experiencias de educación popular, la realización de encuentros de discusión e intercambio de ideas con otros espacios organizados. Hoy, nuestra apuesta es implementar de manera urgente un espacio de formación política permanente, y que a partir de experiencias organizativas constituya dialógicamente (a través del diálogo) sujetos sociales populares.

Sabemos que la educación formal disfraza y perpetúa las condiciones de vida de nuestra clase manteniendo el sistema. Nuestra mirada a través de la educación popular revela y desenmascara al sistema desarrollando nuevas propuestas de sociedad. Así, la Educación Popular constituye un pilar fundamental en nuestra estrategia de construcción de movimiento popular.

No nos agotamos en el aula, y sabemos que desde lo Preuniversitarios populares, las Bibliotecas y Videotecas, los Talleres de Alfabetización, los Clubes Deportivos (y un variopinto de prácticas), el educador popular debe, necesariamente, construir con las organizaciones la visión política y pedagógica, haciendo un aporte en las luchas mismas, donde se forman los dirigentes y líderes populares, en los comités de allegados y de salud, en los sindicatos, en las tomas, ahí donde las contradicciones son empíricas y no solo un concepto político.